En el marco del «Año Internacional de los Bosques», una serie de exposiciones se han presentado en París para crear consciencia sobre el papel de la biodiversidad en las ciudades. La arquitectura del paisaje urbano ha sido representada por realizaciones emblemáticas de Francia y otros países como testimonio de la estrecha relación que existe desde hace varios siglos en la capital francesa. La invención francesa, en 1988, del muro vegetal, por el diseñador y botanista Patrick Blanc, es uno de los ejemplos contemporáneos más representativos de esa permanente relación que se ha acentuado en todas las ciudades del mundo.
Las exposiciones mayores se han llevado a cabo en “La Ciudad de la Arquitectura y del Patrimonio”, magna institución de conservación y difusión de dichos temas. Creada en Brasil, en 2009, “La permanencia de lo inestable” rinde homenaje a la obra de uno de los arquitectos del paisaje más importantes de todos los tiempos. Esta retrospectiva del carioca Roberto Burle Marx permite entender el diálogo entre sus jardines y las construcciones de sus compatriotas Oscar Niemeyer y Lùcio Costa. Inventor de la arquitectura del paisaje tropical, Burle Marx generó una obra que encarnó a la ciudad-naturaleza del siglo XX y cuyos conceptos, tanto teóricos como prácticos, son de una asombrosa actualidad. Un segundo ejemplo de exhibición centrada en el tema es el de “La Ciudad Fértil”, que aborda la relación urbe-vegetación desde las dimensiones histórica, social, cultural y botánica en Francia y otros países. Con una museografía teatral (una selva dentro del museo), los curadores pretenden poner las innovaciones tecnológicas y las investigaciones científicas sobre biodiversidad y ecología al alcance del gran público.
Dentro de la larga lista de propuestas gratuitas que ofrece el gobierno de la ciudad, se encuentra el “Jardín Efímero de la Alcaldía de París”. Después del efecto óptico en forma de cubo ruby, en 2009, en un parque a las afueras de París, el artista François Abélanet fue invitado a proponer este relieve. Interpelar e interrogar al transeúnte sobre el papel del árbol en las ciudades y de la naturaleza en el planeta fue el objetivo principal de esta anamorfosis mineral y vegetal. Variación moderna del trompe l'oeil , este jardín es una obra que resulta de cruzar el land-art y la arquitectura del paisaje. Esta escritura paisajística funciona como evocación de la plantación regular de árboles en el medio urbano y, en palabras del artista, lanza el debate sobre el discurso ecológico actual: “¿A quién debo creer?” es el título de su jardín efímero de 1,200 metros cuadrados, instalado en sólo cinco días por noventa jardineros en la plaza oficial. Sumergidos en una ola de discursos ecologistas, bombardeados por un exceso de información sobre las nuevas tecnologías de ahorro de energía y abrumados por el mercantilismo sobre los productos orgánicos, los ciudadanos no saben con certeza a quién deben escuchar o seguir. Tanto las exposiciones como las instalaciones artísticas pretenden hacer una introspección en el gran público y cuestionar la información adquirida en los últimos años. El debate sobre todos los proyectos urbanos -especialidad parisina en los últimos años- puede comenzar a cobrar toda su importancia tras este año decisivo.
Las exposiciones mayores se han llevado a cabo en “La Ciudad de la Arquitectura y del Patrimonio”, magna institución de conservación y difusión de dichos temas. Creada en Brasil, en 2009, “La permanencia de lo inestable” rinde homenaje a la obra de uno de los arquitectos del paisaje más importantes de todos los tiempos. Esta retrospectiva del carioca Roberto Burle Marx permite entender el diálogo entre sus jardines y las construcciones de sus compatriotas Oscar Niemeyer y Lùcio Costa. Inventor de la arquitectura del paisaje tropical, Burle Marx generó una obra que encarnó a la ciudad-naturaleza del siglo XX y cuyos conceptos, tanto teóricos como prácticos, son de una asombrosa actualidad. Un segundo ejemplo de exhibición centrada en el tema es el de “La Ciudad Fértil”, que aborda la relación urbe-vegetación desde las dimensiones histórica, social, cultural y botánica en Francia y otros países. Con una museografía teatral (una selva dentro del museo), los curadores pretenden poner las innovaciones tecnológicas y las investigaciones científicas sobre biodiversidad y ecología al alcance del gran público.
Dentro de la larga lista de propuestas gratuitas que ofrece el gobierno de la ciudad, se encuentra el “Jardín Efímero de la Alcaldía de París”. Después del efecto óptico en forma de cubo ruby, en 2009, en un parque a las afueras de París, el artista François Abélanet fue invitado a proponer este relieve. Interpelar e interrogar al transeúnte sobre el papel del árbol en las ciudades y de la naturaleza en el planeta fue el objetivo principal de esta anamorfosis mineral y vegetal. Variación moderna del trompe l'oeil , este jardín es una obra que resulta de cruzar el land-art y la arquitectura del paisaje. Esta escritura paisajística funciona como evocación de la plantación regular de árboles en el medio urbano y, en palabras del artista, lanza el debate sobre el discurso ecológico actual: “¿A quién debo creer?” es el título de su jardín efímero de 1,200 metros cuadrados, instalado en sólo cinco días por noventa jardineros en la plaza oficial. Sumergidos en una ola de discursos ecologistas, bombardeados por un exceso de información sobre las nuevas tecnologías de ahorro de energía y abrumados por el mercantilismo sobre los productos orgánicos, los ciudadanos no saben con certeza a quién deben escuchar o seguir. Tanto las exposiciones como las instalaciones artísticas pretenden hacer una introspección en el gran público y cuestionar la información adquirida en los últimos años. El debate sobre todos los proyectos urbanos -especialidad parisina en los últimos años- puede comenzar a cobrar toda su importancia tras este año decisivo.
Enlace:
[] Noticia: Hacia una naturaleza urbana

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