"I dare do all that may become a man; Who dares do more is none." 1
"La gente sólo quiere dormir, los arrepentimientos anticipados nos paralizarían, imaginar lo que viene después de los actos aún no consentidos es siempre horrible, por eso los gobernantes somos tan imprescindibles, estamos aquí para tomar las decisiones que los demás nunca tomarían. inmovilizados por sus dudas y por la falta de voluntad. Nosotros escuchamos su miedo' Los dormidos y los muertos, no son sin como pinturas' dijo nuestro Shakespeare..."2
Macbeth discute con su esposa sobre el asesinato de Duncan, rey de Escocia. Desea arrepentirse de su plan.
Me atrevo a todo lo que me hace un hombre, quien se atreve a más no lo es. Tremenda declaración de humildad que no pudo mantener antes de los trágicos sucesos que le acaerían. Y es que, en efecto, aquel que se atreva a hacer más de lo que le es digno de hacer( lo que realmente puede hacer) no tiene más que esperar a que su propias obsesiones y ambiciones terminen por superarlo.
Nuestro tiempo nos presenta-ante el desgaste de las actuales instituciones- la oportunidad de crear otras que las mejoren. Que se le de cada vez mayor importancia al trabajo en redes, cooperativo e igualitario, que los deseos de una democracia basada en la autogesión sean cada vez mayores, no elimina los problemas inertes a nuestra naturaleza humana. La democracia no se da de hecho. Que el estado nos otorgue a todos el derecho a votar no quiere decir que todos tengan la misma posibilidad de tomar una decisión más conciente. De igual forma, y ciertamente un avance con respecto al voto, que todos tengan el derecho a participar en una asamblea no significa que todos tengan los mismos conocimientos o aptitudes para lograr que su opinión sea de importancia. ¿Quiénes son los responsables de la falta de instituciones verdaderamente democráticas?
Todo proyecto político "juega" con estas dos ideas. Hemos sabido, en esta larga historia humana, de decisiones políticas tomadas en los momentos en el que una persona hace lo que le es digno de hacer y en los que sus propias ideas les exceden. A su vez, hemos sabido del cómodo letargo en el que muchos desean mantenerse.
Podríamos decir que de la justa medida entre esas dos ideas depende la existencia de instituciones que aseguren el desarrollo humano y la dignidad de las personas. ¿Qué puede hacer el líder y qué es lo que pueden hacer los dormidos y los muertos para que no permanezcan de esa forma? Del primero dependerá que la organización no se mantenga sobre él mismo, sino de las ideas que le han dado forma. Los hombres fallan, sus ideas perduran. Muestran y enseñan un camino. Los segundos despertar y hacer que más despierten. Hacer ver los límites, poner frenos cuando sea necesario. Tomar decisiones y convertirse también, en dignos de lo que les es posible hacer.
1. De William Shakespeare, Macbeth.
2. De Javier Marías, Corazón tan blanco.
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